-El solitario-
-¡Cof, cof, cof! ¿En qué me quedé?.........¡Ah si, ya recuerdo!
-Los días y las noches, con sus soles y lunas, los comparto conmigo mismo y peyorante soledad. Ni novia, ni perro, ni suegra, ni un testigo de Jehová que toque a mi puerta, solo, solo como guardía de seguridad en turno noc-turno.
-Pero la verdad es que................
-¡Chamaco, ya vente a comer, órale!
-¡Órale que se enfría! (¡Y ya deja de platicar con ese espejo!)
-Bueno, vuelvo enseguida, voy a comer y regreso (no tardo, no te vayas a ir eh, voy y vengo).
R.C.E.A.
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